viernes, 19 de agosto de 2016

La secretaria de Goebbels revela cómo el alcohol inundaba el búnker de Hitler

La secretaria de Goebbels revela cómo el alcohol inundaba el búnker de Hitler

"Necesitamos alcohol para permanecer en un estado de insensibilidad", relata hoy Brunhilde Pomsel, la centenaria secretaria del máximo responsable de la propaganda nazi Joseph Goebbels.

Brunhilde Pomsel, que tiene hoy 105 años de edad, fue durante el nazismo secretaria del máximo responsable de la propaganda estatal Joseph Goebbels y testigo de los acontecimientos más oscuros de la historia de Alemania. Pasó tres años en el Ministerio para la Ilustración Pública y la Propaganda y cumplía órdenes directas del propio Goebbels, mano derecha de Adolf Hitler.

"Necesitamos alcohol para permanecer en un estado de insensibilidad"

En una entrevista al diario británico 'The Guardian', Pomsel revela que se suministraron grandes cantidades de alcohol al búnker del líder nazi en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. El líder nazi determinó que su jefe Goebbels y su círculo cercano que se mudaran al llamado 'Führerbunker' después del cumpleaños de Hitler, que se celebraba el 20 de abril. "Me sentí como si algo se hubiera muerto en mí", evoca la anciana. "Tratamos deasegurarnos de que no nos faltara el alcohol. Lo necesitábamos para permanecer en un estado de insensibilidad", revela. El 30 de abril se enteraron de que Hitler se había suicidado, y el día siguiente Goebbels siguió sus pasos. "Nos quedamos boquiabiertos", añade Pomsel.

Pomsel y sus compañeras secretarias comenzaron a cortar sacos de comida para hacer una bandera blanca de gran tamaño y mostrar que se habían rendido ante la llegada del Ejército soviético. Entonces debatieron qué hacer ante una detención inevitable y Pomsel se decidió a decir toda la verdad. Pasó cinco años en las cárceles soviéticas al terminar la Segunda Guerra Mundial y recuerda que el trato que recibió fue muy malo. "No fue un camino de rosas", añade.
¿Holocausto o "el caso de los judíos"?

Según la mujer, no era una apasionada nazi y a pesar de ser "apolítica" se afilió al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. "¿Por qué no? Todo el mundo lo hacía", confiesa.

La secretaria de Goebbels insiste en no haber sabido a qué se dedicaba exactamente la mano derecha de Hitler. De lo que sí tenía conocimiento era, por ejemplo, de la existencia de los campos de concentración, pero en aquel entonces creía que eran necesarios para "reeducar a la gente". Además, asevera que quienes trabajaban para el régimen nazi estaban convencidos de que las autoridades enviaban a los judíos a aldeas de los Sudetes, y hasta ahora se sigue refiriendo a la tragedia del Holocausto como al "caso de los judíos".

La centenaria mujer se interesó en 2005 por conocer qué suerte había corrido su amiga de escuela, la judía Eva Löwenthal, al inaugurarse en Berlín el Memorial del Holocausto. "Entré en la oficina de información [del citado Memorial] y dije que estaba buscando a Eva Löwenthal", narra la anciana. El empleado examinó los datos y pronto conoció que su amiga fue enviada al campo de concentración de Auschwitz en noviembre 1943 y murió en 1945. "La lista en su computadora con los nombres de las víctimas era interminable", concluyó Pomsel.

RT

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