lunes, 27 de marzo de 2017

Argentina aumenta sus controles ante el escándalo de la 'carne débil' en Brasil

Argentina aumenta sus controles ante el escándalo de la 'carne débil' en Brasil

Las autoridades argentinas resolvieron pasar de un procedimiento de "monitoreo" a uno de "vigilancia" sobre la carne importada desde Brasil.

El Servicio de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) de Argentina, encargado de controlar la calidad de los productos alimenticios, anunció que reforzará las revisiones de carne importada desde Brasil. El presidente de la entidad, Jorge Dillon, subrayó que se pasó "de un programa de monitoreo a uno de vigilancia".

Citado por la agencia pública Télam, el director del Senasa explicó que desde el año 2000 "toda la mercancía que ingresa al país es controlada por nuestros servicios". Asimismo apuntó: "Con el pasar de los días hablamos con las autoridades brasileñas, hay una disparidad en la información que existe".

Mediante un comunicado oficial el Senasa detalló que "la República Argentina sigue atentamente el desarrollo de las investigaciones y considera prudente la decisión que ha tomado el Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA) del país vecino de autoexcluir del comercio internacional a los establecimientos involucrados". Además aclaró que de las plantas involucradas "solo una exporta" a territorio argentino y que "hasta el momento los controles realizados resultaron satisfactorios".

El escándalo de la 'carne débil'


El pasado 17 de marzo estalló un escándalo en Brasil cuando la Policía Federal apresó a directivos de frigoríficos y acusó a funcionarios públicos por permitir la adulteración de carne que se vendía en el mercado nacional e internacional. La respuesta fue la suspensión de importaciones por parte de China -compradora del 40% de la producción cárnica brasileña-, que exigió una investigación exhaustiva sobre lo sucedido. Le siguieron Chile y México, entre otros.

Si bien algunas naciones han decido retomar las importaciones, el problema sigue planteado y supone un golpe al Gobierno, que se ve involucrado en un nuevo caso de corrupción.

La semana pasada el ministro de Agricultura brasileño, Blairo Maggi, participó de una audiencia ante el Senado donde informó que el país podría perder hasta 1.500 millones de dólares. "Nos va a tomar de tres a cinco años recuperar los mercados", declaró ante los legisladores citado por Canal Rural.

Asimismo, unos días antes, el lunes 20 de marzo, tanto Maggi como el presidente Michel Temer se reunieron con embajadores de países compradores de carne para tratar de aclarar la situación. Sin embargo esto no detuvo las suspensiones de importaciones brasileñas.

RT

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