miércoles, 5 de abril de 2017

¿Infartos, cáncer, deforestación...? Los verdaderos peligros del aceite de palma

¿Infartos, cáncer, deforestación...? Los verdaderos peligros del aceite de palma

El polémico ingrediente protagoniza titulares en la prensa internacional y en revistas científicas. Buscamos cuáles son los peligros reales.

Cada europeo consume una media de unos 60kg/año de aceite de palma, y España, en concreto, es el tercer país europeo en consumo de este ingrediente tan habitual como últimamente polémico. De repente, tras 150 años de consumo, se ha puesto el punto de mira en los perjuicios que ocasiona sobre nuestra salud y en los problemas medioambientales derivados de su producción, que se ha incrementado notablemente en los últimos años. ¿Estamos realmente ante un problema o ante una falsa alarma?

La grasa de palma lleva en su composición un ácido potencialmente peligroso, el llamado "ácido palmítico", en una proporción del 45%. Éste ácido está relacionado con el aumento del colesterol LDL (el "malo"), cuya acumulación en las arterias favorece el desarrollo de la aterosclerosis y puede provocar ictus e infartos. Tal como informábamos recientemente en RT, un estudio publicado en la revista 'Globalization and Health' en 2011 demostraba una relación entre el consumo de dicha sustancia y mayores tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares".

La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA, por sus siglas en inglés) publicaba además, en mayo de 2016 otro informe que contribuía a difundir el miedo al aceite de Palma, señalando incluso su posible relación con el cáncer. La información causó escalofríos entre los consumidores, ya que este aceite forma parte de la lista de ingredientes de productos tan habituales y omnipresentes como las galletas Oreo, la Nutella, los Doritos o el Kit Kat.


¿Pero es para tanto?


"En pequeñas cantidades, y en personas sanas sin factores de riesgo cardiovascular (colesterol elevado, hipertensión, diabetes, etcétera) probablemente no tendrá un impacto importante", señala una cardióloga en un artículo del diario 'El País' publicado recientemente. Otro experto, en el mismo artículo, señala que es importante seguir las recomendaciones y limitar su consumo, pero admite que "eso no quiere decir que el aceite de palma sea tóxico o venenoso. Simplemente, a largo plazo, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiocirculatorias".

El miedo, en cualquier caso, ha cundido: la cadena española de supermercados Alcampo, una de las más importantes, se eliminará en breve el aceite de palma de todos los productos de su marca propia, tal como informa el diario 'Cinco Días', y otros grandes grupos del sector, tales como Dia, Eroski o Mercadona están planteándose lo mismo.


¿Y para el planeta?


El aceite de palma es una de las principales causas de deforestación. Es la conclusión de un informe aprobado este miércoles por el Parlamento Europeo. La organización ecologista Greenpeace lleva años denunciando esta realidad, y advirtiendo de casos como el de Indonesia, uno de los principales países productores, que ya ha perdido una superficie forestal comparable a dos veces la extensión de Alemania, más de un millón y medio de hectáreas, en los últimos diez años.


Budi Candra SetyaReuters

Tal como señala el diario 'El País', en el artículo mencionado anteriormente "los cultivos de palma aceitera ganan terreno a los bosques tropicales. Las imágenes de Google Earth y Landsat ponen de manifiesto que en el sudeste asiático, el 45% de las plantaciones de palma están en áreas que eran bosques en 1989, y en América del Sur la pérdida tropical ha sido del 31%".

A la vista de lo expuesto aquí, el verdadero peligro del aceite de palma no está tanto en su consumo como en su producción. Sus potenciales peligros cardiovasculares pueden neutralizarse fácilmente practicando un consumo moderado y responsable, y su relación con el cáncer en realidad es mínima: incluso atendiendo a las advertencias de la EFSA, ese peligro solo aparece cuando aparece el glicidol, un subproducto potencialmente cancerígeno, que se genera al someter el aceite de palma a temperaturas superiores a los 200 grados, lo cual no ocurre siempre. La cuestión medioambiental, como hemos visto, es más difícil de relativizar.

RT

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