martes, 13 de junio de 2017

EEUU "limpia el polvo" de los búnkeres nucleares… por si acaso

EEUU ‘limpia el polvo’ de los búnkeres nucleares… por si acaso

EE.UU. está invirtiendo en renovar búnkeres construidos hace décadas con el fin de proteger a los funcionarios del Gobierno si sucediera un ataque nuclear.

Un libro escrito por el periodista de investigación Garrett Graff revela los planes trazados en los últimos 60 años por el Gobierno estadounidense de cara a un posible catastrófico ataque nuclear, por ejemplo.

El diario New York Post hizo un resumen el sábado de algunos de estos búnkeres construidos a lo largo del país durante la Guerra Fría para dar refugio al presidente, algunos altos cargos y gente importante del Gobierno, ante el peor ataque nuclear posible.

El Congreso, revela el libro, ha intensificado su interés, así como su inversión ultrasecreta, en el principio de ‘continuidad de gobierno’ —los procedimientos que permiten a un gobierno seguir sus operaciones esenciales en caso de una guerra nuclear u otro acontecimiento catastrófico— desde el 11 de septiembre de 2001 de un modo no visto desde la Guerra Fría.

Uno de estos lugares se encuentra en la instalación militar de Raven Rock, ubicada en las montañas de Pensilvania, cerca de la base de Camp David. El búnker tiene la capacidad de hospedar un gran número de militares —unos 1400— a modo de refuerzo para el Departamento estadounidense de Defensa (Pentágono) durante una emergencia. Dos juegos de puertas de 34 toneladas y altos túneles curvos reducirían el impacto de una explosión de una bomba.

Otro búnker se encuentra en la Montaña Peters, en Virginia, un búnker que ha experimentado una renovación en los últimos años que lo podría convertir en un lugar para reubicar a las agencias de Inteligencia en caso de un ataque a Washington D.C. (capital estadounidense).

El siguiente lugar mencionado se encuentra en el Centro de Operaciones de Emergencia de Mount Weather, fuera de Virginia, diseñado para el liderazgo civil del Gobierno, como el presidente, miembros del Tribunal Supremo, los funcionarios del Gabinete y algunos altos dirigentes del Congreso.

En este lugar también se encuentra, según el libro, una "Lista de sobrevivientes" con 6500 nombres y direcciones de personas —empleados del Gobierno y ciudadanos normales— consideradas "vitales" y clave para mantener "servicios esenciales e ininterrumpidos" durante una emergencia.

También menciona el Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (NORAD, por sus siglas en inglés) en Colorado Springs, pensado para “defender a Canadá y a EE.UU. de ataques aéreos, sea por parte de terroristas, bombarderos rusos o misiles norcoreanos”, conforme indica el propio Graff al mencionado diario.

Pero el periodista considera como uno de los más misteriosos, aunque más pequeño, el búnker que está situado en el jardín de la Casa Blanca, en Washington, previsto solo para el presidente y ciertos funcionarios destacados.

hispantv

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