viernes, 28 de julio de 2017

México, nuevo paraíso para blanqueadores de capitales

México, nuevo paraíso para blanqueadores de capitales

Los blanqueadores de capitales encontrarán en México su nuevo paraíso: el recién estrenado sistema de justicia penal considera "no grave" el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita y, por tanto, ya no se castigará con cárcel.

Las finanzas de políticos corruptos, evasores fiscales, narcotraficantes, secuestradores, extorsionadores, traficantes de personas, armas, especies en peligro de extinción y demás delincuentes estarán a salvo por este nuevo marco regulatorio mexicano, vigente desde el pasado 18 de junio.

Incluso podrían sacar provecho los legisladores responsables de este retroceso penal. Sólo así puede entenderse por qué, en uno de los países americanos más asolado por el crimen organizado y la corrupción, los congresistas eliminaron la única posibilidad que tenía la justicia mexicana para sancionar el lavado de dinero.

Y no es que antes se castigara de manera ejemplar, pues el 99 % de los casos está impune; pero al menos había una sanción. Entre septiembre de 2015 y junio de 2016, la Procuraduría General de la República incautó 14.2 millones de dólares a los lavadores y envió a prisión a 20 de ellos, asegura el más reciente informe de gobierno del presidente Enrique Peña.

Los resultados son ínfimos frente a un gran problema, que crecerá con esta nueva legislación: cada año se blanquean 39 mil millones de dólares en el sistema financiero mexicano y otros sectores, calcula el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El monto corresponde sólo a las ganancias de la venta de drogas que realizan los cárteles mexicanos en el vecino país.

A esa cifra se le debe agregar el lucro que generan los criminales en otros mercados de drogas, incluido el nacional (los cárteles de Sinaloa y Los Zetas comercializan narcóticos en otros 50 países de los cinco continentes). También hay que sumar los recursos que lavan las otras variantes del crimen organizado: secuestradores, traficantes de humanos, corruptores sexuales.

El problema con el blanqueo de capitales es que posibilita otros delitos, por ello se debería rectificar este nuevo sistema de justicia penal. La corrupción, por ejemplo, no tendría incentivo si quienes la practican no pudieran beneficiarse económicamente de ella.

En el caso del narcotráfico, son sus finanzas ilícitas las que permiten compras masivas de armas con las que asesinan a decenas de personas en todo México. También, gracias al dinero sucio adquieren casas de seguridad y, lo peor, corrompen autoridades que les facilitan su actividad criminal.

Quizá el nuevo sistema de justicia tenga ventajas –como su agilidad para resolver los procesos o el marco de respeto a los derechos humanos al que se obliga–, pero también tiene graves errores. Uno de ellos es considerar como "no grave" el blanqueo de capitales, algo impensable para un país con tan altos índices delictivos y de impunidad como lo es México; y donde, además, se supone que se "lucha" contra el crimen organizado.

RT

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