miércoles, 30 de agosto de 2017

Algo está pasando: ¿Por qué Alemania se apresuró a repatriar su oro almacenado en EE.UU.?

Algo está pasando: ¿Por qué Alemania se apresuró a repatriar su oro almacenado en EE.UU.?

Los lingotes alemanes fueron enviados al extranjero durante la Guerra Fría, cuando Alemania Occidental temía un ataque de la Unión Soviética.

Esta semana, el oro ha estado en el foco de los economistas de todo el mundo, pero no por los saltos volátiles de su valor, sino por la noticia de que Alemania concluyó la repatriación de una parte de sus reservas de oro, que tenía almacenada en el extranjero.

Según el portal financiero Expert Online, el oro ha sido extraído de las bodegas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y el Banco de Francia y entregado a Fráncfort, que ahora mantiene más de la mitad de las reservas de oro de Alemania. Así a la capital financiera alemana llegaron 53.870 barras de oro, cada una de las cuales pesa aproximadamente 12,4 kilogramos, cuyo valor es de unos 23.600 millones de euros (28.273 millones de dólares).

El oro alemán fue enviado para su almacenamiento a Nueva York, Londres y París, durante la Guerra Fría, cuando Alemania Occidental temía un ataque de la Unión Soviética, mientras que en Alemania se encontraba solo el 2% de las reservas de oro del país.

¿Tapando un robo?


La repatriación de 674 toneladas de oro de París (374 toneladas) y de Nueva York (300 toneladas) comenzó en el 2013 y los alemanes planeaban terminarla en cinco años, no obstante, el Banco Central de EE.UU. de la Fed (Sistema de la Reserva Federal) convenció a Berlín de no darse prisa y extender el período hasta el 2020.

Aquí, además de la propia causa de la repatriación de las reservas, surge otra pregunta: ¿por qué los gobiernos acordaron prolongar hasta siete años el proceso, que podría tomar unas semanas?

Los aficionados a las teorías de la conspiración no pensaron dos veces en suponer que el metal precioso alemán simplemente había sido saqueado y no estaba en los almacenes estadounidenses y la Fed necesitaba dicho tiempo para recuperarlo. El largo período, por su parte, se debe a que la compra de 300 toneladas de oro en un corto período de tiempo sin duda aumentaría sus precios, hecho que nadie deseaba. A favor de esta teoría está el hecho de que en el 2000 el Bundesbank recibió una cantidad de oro tres veces mayor -931 toneladas- de Londres sin ningún tipo de retraso.

Ni las declaraciones del representante del Bundesbank, ni del secretario del Tesoro estadounidense, Stephen Munchin, sobre el estado intacto del oro alemán almacenado en EE.UU. lograron convencer a los teóricos de la conspiración. Tampoco lo pudo lograr una lista de todas las barras de oro de 2.300 páginas, emitida por el Bundesbank en el 2015.


Colchón dorado de seguridad


Tampoco están claras las razones que llevaron al Gobierno alemán a repatriar buena parte de su oro. Así, el autor del artículo supone que en medio de la crisis de la eurozona, los euroescépticos empezaron a exigir que se controlara el oro alemán almacenado en el extranjero. El Bundesbank, por cierto, está obligado a recalcular las reservas de oro cada año.

Los expertos opinan que de esta forma Berlín ha decidido crear un colchón de seguridad en forma de oro, que en caso de emergencia, puede sin problemas ser convertido en efectivo. La pregunta que se plantea ahora es ¿de qué tipo de emergencia podemos hablar? Expert Online señala que las respuestas son muchas. Una de ellas: en Berlín no creen que los problemas del euro y de la eurozona hayan quedado atrás, y piensan que lo peor está por llegar y prefiere estar preparado, por lo que incluso ha terminado el proceso de repatriación tres años antes de lo previsto.

RT

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