miércoles, 30 de agosto de 2017

La modernizada bomba B61 de EE.UU. hace más posible una guerra nuclear

La modernizada bomba B61 de EE.UU. hace más posible una guerra nuclear

Los test previos a la incorporación de una versión guiada y más precisa de esta arma de la Guerra Fría terminarán en el 2020, según la información oficial difundida por una agencia gubernamental estadounidense.

Tres años de ensayos permitirán al Pentágono determinar si incorpora en sus arsenales la bomba nuclear modernizada B61-12. Tiene revisado su sistema de guiado en caída, algo que la hace mucho más precisa, pero no es lo que preocupa a los expertos en armamentos, sino un posible cambio en el enfoque a su uso eventual.


'Prórroga de caducidad'


Este lunes la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EE.UU. (NNSA, por sus siglas en inglés) informó que había llevado a cabo dos ensayos de su modernizada bomba nuclear B61-12. El último tuvo lugar en un polígono del estado de Nevada el pasado 8 de agosto. La tarea principal fue el control de las funciones no nucleares del arma y la capacidad del cazabombardero F-15E de portarla y lanzarla.

"El programa de prórroga de la caducidad de la B61 va con éxito y según el plazo, para satisfacer los requerimientos de la seguridad nacional", declaró en un comentario el vicedirector de la NNSA para los programas de defensa Phil Kalbos. "Estas pruebas calificadoras confirman la corrección del diseño en lo que concierne al funcionamiento del sistema".

Expertos independientes en Rusia han confirmado en declaraciones a RT el carácter rutinario de los ensayos, algo que no descarta el peligro que origina el propio rearme nuclear programado.

"Se llevan a cabo para averiguar cómo funcionan los aparejos", dijo el columnista militar Víktor Litovkin. "Las pruebas están relacionadas con la corrección [del guiado]", detalló el director del centro de coyuntura estratégica Iván Konoválov. "No hace falta ensayarla completamente armada, ya que lo principal que ponen a prueba es la corrección de esta bomba".

Los expertos destacan también que los estadounidenses prefieren hablar de una prórroga de caducidad y no de un arma completamente nueva por unos motivos bien claros. Formalmente se trata de una munición que estuvo incorporada en 1963. Distintas modificaciones de la misma (B61-3, B61-4, B61-7, B61-11) continúan formando parte del arsenal nuclear de EE.UU.


El 2% de Hiroshima


Mientras tanto, la precisión del guiado ha sido aumentada de una manera importante, lo que ha permitido reducir la potencia de la carga nuclear y también su peso. Previamente, la deflexión máxima llegaba a 170 metros y ha sido reducida en la nueva modificación hasta los 30 metros.

Debido al desarrollo de una tecnología nueva, la potencia de la bomba es variable. Se podrá elegir dentro de un margen de entre 300 toneladas de equivalencia en TNT y 500 kilotones. En teoría, la bomba puede ser un 98% menos potente que la detonada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945.

El armazón renovado y el contenido no nuclear fueron diseñados en los laboratorios nacionales de la Secretaría de Energía de Sandía y Los Álamos. La cola de la bomba fue revisada por la compañía Boeing.


La bomba es un sustituto no solo para las viejas modificaciones del mismo proyecto B61, sino también para la mucho más potente y moderna B83. El caso es que para ser acondicionado al lanzamiento desde los aviones nuevos, este ingenio de la Guerra Fría, con una mayor potencia en caída libre, también debería ser sometido a una modernización. Y esta saldría más cara de lo que ha sido el caso de la B61.

Los detractores de este proyecto destacan el mayor peligro proveniente de la bomba modernizada en comparación con el que suponían las municiones más pesadas. Por más destructiva que sea la carga nuclear, más cuidadoso debería ser el mando político y militar de EE.UU. a la hora de tomar la decisión sobre un bombardeo.

Por primera vez desde la década de 1940


El periodista de 'The National Interest' Zachary Keck admitió que la apuesta del Ejército de EE.UU. por el reemplazo de las ojivas viejas con otras, más precisas, "hace pensable el uso de armas nucleares por primera vez desde los años 1940". "La B61-12 solo fomenta esta tendencia".

A su juicio, la aparente "usabilidad" convierte a la nueva modificación de la bomba en "el arma nuclear más peligrosa del arsenal estadounidense". Esta propiedad fue confirmada por el antiguo comandante del Mando Estratégico, el general James Cartwright, quien en declaraciones a PBS News estimó la probabilidad del uso de esta bomba como mucho mayor en comparación con sus modificaciones anteriores.

Los expertos rusos sospechan que las autoridades de EE.UU. están decididas a desplegar aviones con bombas modernizadas junto a las fronteras occidentales de Rusia. Los aviones capaces de portarlas ya se encuentran en las bases aéreas de Zokniai en Lituania y Amari en Estonia, afirmó el analista Víktor Litovkin en declaraciones a RT. Además, los militares estadounidenses ofrecen el acceso de estas municiones a sus aliados dentro de la OTAN. Eso dificultará el control de sus desplazamientos.

Violación flagrante


"Los estadounidenses entrenan a los pilotos en los países no nucleares en el uso de esas bombas. Mientras, los aviones de esos países tienen los aparejos que permiten lanzarlas", adelanta el experto. En su opinión, se trata de una violación flagrante del Tratado de No Proliferación Nuclear, firmado en 1968.

"La postura rusa es fácil", explicó el analista Konoválov. "Las armas nucleares deberían estar en el país al que pertenecen". Rusia no mantiene sus arsenales en ningún país miembro del Tratado de Seguridad Colectiva, mientras que EE.UU. las confía a sus aliados.

Es por eso que Rusia "no seguirá el camino de rearmamento simétrico", según Litovkin. Moscú responderá a la actual modernización del arsenal de EE.UU. con una presión diplomática más fuerte para que retire todas las municiones nucleares de Europa.

RT

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