jueves, 7 de septiembre de 2017

Un estudio revela que en México están autorizados 183 plaguicidas altamente peligrosos

Un estudio revela que en México están autorizados 183 plaguicidas altamente peligrosos
Campesinos recolectan la cosecha en el viñedo de Casa Madero en Parras de la Fuente, Coahuila, México, el 4 de agosto de 2017. Daniel Becerril / Reuters

El uso de estas sustancias afecta al medio ambiente y a la salud, y genera a largo plazo la aparición de cáncer o alteraciones del sistema endocrino, entre otros.

México autoriza el uso de 183 plaguicidas altamente peligrosos y "privilegia proteger el mercado en lugar de la salud de las personas", sostiene Fernando Bejarano, director de la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM), que este miércoles presentó en la capital del país latinoamericano, junto a académicos y organizaciones civiles, el estudio 'Los plaguicidas altamente peligrosos en México'.

En especialista, considerado uno de los principales expertos en tóxicos del país, denuncia que el Gobierno mexicano "no reconoce la presencia de sustancias químicas tóxicas como un problema de salud pública ni lo tiene como un problema ambiental".

Los plaguicidas son utilizados principalmente en el campo para combatir a las plagas que daña las cosechas o también a fauna nociva como las ratas.

El experto denuncia que esta situación es consecuencia de la política neoliberal de los últimos gobiernos en México.

Entre los plaguicidas autorizados se encuentran el paratión metílico, un organofosforado "muy viejo" —según él— y que está presente entre los insecticidas. Otro es el clorpirifós etil un "alterador hormonal" que "se ha detectado en fluidos de esperma, leche materna o en el cordón umbilical", explicó.

Sin embargo, el experto aclara que de los "184 plaguicidas autorizados, no todos están siendo usados".

En el informe, que advierte que el uso de estas sustancias afecta al medio ambiente y a la salud, generando a largo plazo la aparición de cáncer o alteraciones del sistema endocrino, se hacen dos recomendaciones para atajar este problema.

La primera es cambiar la política de gestión de plaguicidas en México para, de esa forma, respetar, proteger y garantizar los derechos a la salud, un medio ambiente sano y una alimentación sana suficiente que permita construir un sistema alimentario ecológicamente sustentable.

La segunda pasa por elaborar un plan nacional de reducción y prohibición progresiva de plaguicidas altamente peligrosos y por apoyar las alternativas agroecológicas que fortalezcan la economía campesina, el mercado interno y la soberanía alimentaria.

RT

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