miércoles, 6 de septiembre de 2017

Una Nobel de la Paz critica duramente a otra por su silencio ante la masacre de los rohinyás

Una Nobel de la Paz critica duramente a otra por su silencio ante la masacre de los rohinyás
Protesta en Yakarta (Indonesia) contra el Gobierno birmano y Aung San Suu Kyi Darren Whiteside / Reuters

Malala Yousafzai reclama de Aung San Suu Kyi, líder además del gobierno birmano, una condena firme del "trato vergonzoso y el tráfico" a que se ve sometida en ese país la minoría musulmana.

La activista paquistaní Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz en 2014 por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes, ha criticado a la también galardonada Aung San Suu Kyi por su silencio ante la masacre de la minoría musulmana Rohinyá en Birmania. Suu Kyi, consejera de Estado de Birmania y líder de facto del Gobierno, recibió el Nobel de la Paz en 1991 por su lucha por la democracia y los derechos humanos.

Los rohinyás son una minoría étnica perseguida en Birmania. Las autoridades del país no los reconocen como ciudadanos, confinándolos en guetos y haciendo la vista gorda ante las matanzas a las que son sometidos. Esa situación se agravó el pasado 25 de agosto, cuando insurgentes del rebelde Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) atacaron varios puestos gubernamentales, a lo que el Gobierno birmano respondió con una campaña de represión generalizada.


"En los últimos años he condenado sistemáticamente ese trato vergonzoso y trágico. Todavía estoy esperando que mi compañera laureada con el Nobel, Aung San Suu Kyi, haga lo mismo. El mundo está a la espera y los musulmanes rohinyás lo están esperando", escribió Malala en su cuenta de Twitter. El mensaje ha sido compartido más de 24.000 veces y tiene 25.000 'me gusta'.

Desde el inicio de esta nueva campaña de represión militar -que afecta principalmente al estado de Rakáin, hogar de más de un millón de rohinyás-, al menos 400 civiles han muerto, la mayoría pertenecientes a esa minoría étnica, y más de 87.000 se han visto obligados a huir a la vecina Bangladés.

Pese a ello, la Nobel birmana de la Paz guarda silencio sobre la crisis humanitaria. De hecho, su servicio de prensa ha acusado a las ONG de ayudar a los rebeldes, a los que califica de terroristas, y al Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (ONU) de proporcionarles comida.

"Hoy hemos visto imágenes de niños que fueron asesinados por las fuerzas de seguridad birmanas. Estos niños no atacaron a nadie, pero sus casas fueron destruidas. Si Birmania, donde viven desde hace varias generaciones, no es su casa, ¿entonces qué es?", añadió Malala en su denuncia en la red social, donde llama, además, a todos los países, incluido el suyo, a seguir el ejemplo de Bangladés y acoger a las familias rohinyás que huyen de la "violencia y el terror".

RT

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