lunes, 19 de marzo de 2018

Trump propone pena de muerte para los grandes traficantes de opiáceos

Trump propone pena de muerte para los grandes traficantes de opiáceos
El presidente estadounidense, Donald Trump, en Manchester. 19 de marzo de 2018. Jonathan Ernst / Reuters

La medida se enmarca en un plan para frenar el grave problema de salud pública que genera la adicción a esas sustancias.

La pena de muerte podría ser aplicada en EE.UU. para los grandes traficantes de opiáceos, ha advertido este lunes el presidente norteamericano, Donald Trump.

La amenaza de Trump coincide con el anuncio de un nuevo plan para combatir la crisis de opiáceos en territorio estadounidense, informa la revista Time. El propósito de Trump pasa por reducir la demanda y la prescripción excesiva, frenando el suministro de drogas ilegales y respaldando el tratamiento de rehabilitación para los adictos.

"Si infringe la ley y vende ilegalmente estos venenos mortales, lo encontraremos, lo arrestaremos y lo haremos responsable", dijo Trump en Manchester, capital de Nuevo Hampshire, tras confirmar que hace gestiones para que el Departamento de Justicia aplique la pena de muerte a los responsables de distribuir estas sustancias.


"Si no nos ponemos difíciles con los traficantes de drogas, estamos perdiendo el tiempo", agregó el mandatario desde Nuevo Hampshire, el tercer estado en cuanto a proporción por sobredosis de opiáceos, solo superado por Virginia Occidental y Ohio, precisa Chicago Tribune. Para Trump, la pena máxima es el castigo merecido para los responsables de "miles" de muertes al año.

El presidente norteamericano ha prometido invertir la "mayor cantidad de dinero posible" para atender la crisis de lo opiáceos, una postura que preocupa a algunos expertos por la similitud que guarda esta situación con la 'guerra contra las drogas' de los años setenta.

Según un informe del Instituto Nacional de Drogadicción estadounidense, más de 90 personas mueren a diario en EE.UU. por sobredosis de opioides, lo que incluye analgésicos recetados, heroína y sustancias sintéticas como el fentanilo.

La grave crisis nacional comenzó a finales de la década de los 90, cuando las compañías farmacéuticas aseguraron a la comunidad médica que los analgésicos opioides no eran adictivos, lo que generó un aumento de su consumo. Sin embargo, la evidencia científica acabó demostrando que dicha aseveración era falsa, pasando a ser la adicción de los pacientes una realidad difícil de contener. De hecho, sólo en 2015, 33.000 estadounidense fallecieron por abuso de estas sustancias.

Las cifras de los últimos años demuestran que la sobredosis de opiáceos es la causa de muerte violenta más común en EE.UU., por encima de los accidentes de tránsito o por uso de armas de fuego, refiere Telemundo.

RT
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