sábado, 27 de octubre de 2018

Para evitar la obesidad es importante cuándo se hace la comida

Para evitar la obesidad es importante cuándo se hace la comida
Cuanto más temprano se hacen las comidas principales del día, más se reduce el riesgo a engordar.

Un estudio revela que cuanto más temprano se hacen las comidas principales del día, más se reduce el riesgo de ganar peso.

“Cenar tarde hace que puedas engordar más o que adelgaces menos consumiendo las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas”, indicó la doctora Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora en Brigham and Women’s Hospital de la Universidad de Harvard, citada el viernes por Europa Press.

Conforme con los resultados del estudio publicado en la ‘International Journal of Obesity’, un trabajo con 420 personas (50 % hombres y 50 % mujeres) demostró que las personas que hacían esa comida principal después de las tres de la tarde perdían menos peso que las que comían antes de esa hora, comiendo lo mismo, haciendo el mismo ejercicio y durmiendo las mismas horas. Los que comieron sobre las 14:30 horas perdieron aproximadamente 12 kilos y los que lo hicieron pasadas las 15:00 horas perdieron sólo 8 kilos.

“En este trabajo concluimos que no solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Además, descubrimos su explicación metabólica. Detectamos la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de Peso”, ha señalado Garaulet.

No solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos (...) Detectamos la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso”, ha señalado la doctora Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora en Brigham and Women's Hospital de la Universidad de Harvard.

Según la experta, el cuerpo tiene un “reloj periférico” en el tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso. La alimentación es uno de los sincronizadores más importantes de nuestro reloj interno, junto con la luz y el ejercicio.

“Cuando comemos, ponemos en hora los relojes periféricos de los órganos implicados en la digestión, como el tejido adiposo, el páncreas, el hígado, el intestino y el estómago. Si comemos a deshora, se produce un desfase con el reloj central, situado en el hipotálamo. Esto provoca una cronodisrupción. Y esta situación se ha relacionado con depresión, cáncer, obesidad, diabetes, Alzheimer, y en general con todas las enfermedades degenerativas”, aseveró Garaulet.

hispantv
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