lunes, 1 de octubre de 2018

Una joven enfermera que trató a las víctimas del atentado de Manchester se suicidó semanas después

Una joven enfermera que trató a las víctimas del atentado de Manchester se suicidó semanas después
Un cordón policial frente al Manchester Arena, 23 de mayo de 2017 Andrew Yates / Reuters

"Dijo que algunos no salieron de la sala de emergencias y dijo que había visto a algunos con sus caras desgarradas", ha contado el padre de la muchacha recordando su conversación el día del atentado.

Una enfermera de 22 años, que en mayo de 2017 trató a las víctimas del atentado del Manchester Arena, se suicidó tan solo unas semanas más tarde, ha revelado una pesquisa judicial.

Clara Malagón, de origen español, terminó sus estudios y se convirtió en una enfermera de cuidados intensivos el año anterior. Ya tenía un historial de problemas de salud mental antes del atentado: había tomado antidepresivos e había ido a terapia.


El 22 de mayo de 2017, un suicida se inmoló a la salida de un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande. En la tragedia fallecieron 22 personas y cientos resultaron heridas, en su mayoría menores de edad. Clara estaba de guardia ese día.

Su padre, Ignacio Malagón, ha contado que la llamó el día del atentado y preguntó si estaba bien. "Es realmente duro, he visto que algunos de los niños no sobrevivieron", respondió Clara. "Dijo que algunos no salieron de la sala de emergencias y dijo que había visto a algunos con sus caras desgarradas", ha añadido Malagón, citado por Daily Mail.

"Cuando se sentía estresada, lo compartía y hablaba conmigo. En las semanas previas a su muerte, no hubo conversaciones así", ha contado el padre. "Fue una hija maravillosa y una amiga maravillosa", ha expresado.

En julio del año pasado, la joven se ahorcó en el balcón de su piso en Manchester. La compañera de piso de Clara, Grace Callaghan, ha dicho a los investigadores que descubrió el cuerpo sin vida de Clara al volver del trabajo. Callaghan ha relatado cómo la muchacha le había confesado sentirse decaída, pero ello no le causó una especial preocupación. Su médica, Gill Aitken, también ha confirmado que Clara negó tener pensamientos suicidas.

La Policía ha examinado el iPad y el portátil de Clara pero tampoco encontró pruebas de que planeaba quitarse la vida. En un mensaje enviado a un amigo aseguraba que había tenido una sesión de terapia exitosa.
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