lunes, 4 de febrero de 2019

El padre del misionero asesinado por 'la tribu más peligrosa del mundo' culpa de la muerte de su hijo al "cristianismo extremo"

El padre del misionero asesinado por 'la tribu más peligrosa del mundo' culpa de la muerte de su hijo al "cristianismo extremo"
El aventurero y misionero cristiano John Allen Chau, 23 de noviembre de 2018. Johna Chau / Reuters

La familia del joven reconoce que la tragedia es un reflejo de su obsesión religiosa por difundir el evangelio sin medir las consecuencias.

El padre de John Allen Chau, el misionero de 26 años asesinado el pasado noviembre por habitantes de la isla Sentinel del Norte (islas Andamán, India), culpa a la comunidad misionera de EE.UU. por la muerte de su hijo.

En una reciente entrevista, Patrick Chau asegura que John era un "niño inocente" que murió por su visión "extrema" del cristianismo, que llevó hasta las últimas consecuencias.

Patrick contó algunos apartes de la vida de su hijo, quien creció en un ambiente completamente cristiano. Su obsesión por difundir la palabra de Jesús nació mientras estudiaba en una universidad evangélica en Oklahoma. Posteriormente, se involucró con grupos misioneros y realizó numerosos viajes al exterior luego de graduarse.

A través de este trabajo, las creencias de Chau se volvieron cada vez más extremas y fue entonces cuando surgió su deseo de sembrar la Palabra de Dios en la tribu de Sentinel del Norte, que siempre ha sido bien conocida por su hostilidad. Es una de las etnias más aisladas del mundo y se protege de los invasores no deseados desde los tiempos más remotos, pero John creyó que su propósito en la Tierra era llevar a Cristo a la isla, que consideraba "la última fortaleza de Satanás".

"Final no inesperado"


Chau, al igual que su hijo, se graduó de una universidad evangélica. Sin embargó, acusa al "cristianismo extremo" de los evangélicos por llevar a su hijo a un "final no inesperado".

Inmediatamente después de la tragedia, la comunidad cristiana de Chau intentó convertirlo en un mártir y héroe. En cambio, su familia reconoce la elección del misionero como un reflejo de la obsesión religiosa por difundir el evangelio por cualquier medio que sea necesario.

"John se ha ido porque la ideología occidental dominó mi influencia [confuncianista]", aseveró su padre, reiterando su inconformidad por las doctrinas evangélicas y con la religión, a la que califica de "opio de las masas".

Justin Graves, un pastor y amigo del joven misionero, también ha culpado a la cultura evangélica por permitir la muerte de Chau: "No se puede dejar como una mera tragedia. Su muerte saca a la luz una multitud de problemas de los puntos de vista evangélicos y la ética basada en el infierno".

En medio de la atención mediática que provocó el caso, muchos en las redes sociales consideran la hazaña de John un acto de imprudencia de alguien que conocía los riesgos, incluso para su propia vida. "John Allen Chau no es un mártir. Solo es un estadounidense tonto que pensaba que las tribus necesitan a Jesús cuando estas ya vivieron en armonía con Dios y la naturaleza durante años sin interferencias externas", expresó un usuario de Twitter.

El pasado mes de diciembre, Peter Kadhammar, un prominente periodista sueco, provocó airadas reacciones tras afirmar que los miembros de la tribu actuaron de manera "completamente racional". El columnista argumentó que los pueblos indígenas de Australia, América del Norte y África debieron haber hecho lo mismo cuando llegaron los colonizadores europeos, cuyo legado fue de "rifles, cañones, mentiras y crueldad sin sentido".

RT
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