viernes, 21 de junio de 2019

Adoptar a un alto directivo como si fuera un hijo: ¿por qué es una práctica común entre las empresas de Japón?

Adoptar a un alto directivo como si fuera un hijo: ¿por qué es una práctica común entre las empresas de Japón?
Imagen ilustrativa Yuya Shino / Reuters

Aunque los requisitos vinculados con esta inusual tradición pueden ser considerados como obsoletos, muchos negocios nipones siguen cumpliéndolos hasta ahora.

Japón es conocido por muchas cosas peculiares, una de ellas es contar con las empresas más longevas del mundo. Alguna familias que controlan grandes empresas tienen tanto apego a las tradiciones y mantenimiento de cultura corporativa interna que prefieren adoptar a altos directivos para que desempeñen los puestos clave, recogió The Conversation en un reciente artículo.

Hoshi Ryokan, que administra el hotel más viejo del mundo, fue fundada en el año 718 y cuenta con 46 generaciones de gerencia. La empresa de la famosa salsa Kikkoman fue fundada en 1630. Nintendo, creadora de videojuegos populares como Super Mario, tiene 126 años y su origen se sitúa en 1889, cuando empezó a vender barajas tradicionales. La lista de las compañías que se remontan a los tiempos de los samuráis es larga, y estas empresas incluso tienen un nombre especial, 'shinise', recuerda un grupo de científicos de EE.UU. y el Reino Unido en un estudio al respecto publicado este año.

¿Para qué se hace?


Uno de los secretos de la continuidad de los negocios podría estar vinculado con el mantenimiento de las tradiciones y conservación de los valores familiares. El control de la empresa habitualmente pasa por la línea masculina. La preparación del heredero comienza a una edad temprana y supone que trabajará durante muchos años con su padre o abuelo antes de dirigir la compañía él mismo.

Y, aunque oficialmente dichos requisitos pueden ser considerados como obsoletos, muchos siguen cumpliéndolos, incluso en la transferencia de negocios. Y es donde aparece el peculiarísimo fenómeno: los máximos gerentes adoptados.

En caso de que el heredero no es considerado digno para transferirle un negocio, la familia puede encontrar un hijo adoptado aunque sea un hombre maduro de unos 30 años, específicamente para estos fines. A menudo el heredero adoptivo, para fortalecer aún más los lazos familiares, también se casa con una de las hijas en una nueva familia. El adulto adoptado tiene que adquirir el nombre de su nueva familia a cambio de una herencia. Él voluntariamente corta la mayoría de los lazos con sus padres biológicos y jura lealtad a su nuevo padre y madre.

Un ejemplo vivo de este fenómeno es la compañía automovilística Suzuki Motor. El presidente actual, Osamu Suzuki, originalmente llamado Osamu Matsuda, se casó a la edad de 28 años con Shoko Suzuki, nieta del patriarca de la empresa Michio Suzuki, fue adoptado y acabó tomando el nombre de Suzuki. Se unió a la junta directiva a los 33 años y asumió la presidencia cuando tenía 70 años. Su ascenso en la gestión como hijo adoptivo y yerno sigue una larga tradición de Suzuki.

¿Qué pros y contras tiene esta tradición?


Diferentes estudios que han analizado los datos sobre empresas familiares en Japón durante varias décadas aseguran que las empresas administradas por niños adoptados a menudo tienen más éxito que las que manejan sus propios hijos o los gerentes contratados. Este factor puede ser explicado por la motivación de quienes tienen muchas ganas de demostrar a su nueva familia su valor y utilidad.

Sin embargo, el 'shinise' también tiene sus desventajas. Por ejemplo obliga a los negocios a resistir a la modernización para mantener las tradiciones de la familia y el negocio. Ello implica que las empresas se encuentran con enormes desafíos para mantener su alto estatus social. Asimismo, dado que la compañía vuelve a ser casi lo mismo que la familia para los gerentes, tienen que sacrificar sus emociones y sus deseos personales con el mismo fin: mantener las largas tradiciones.

RT
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