sábado, 14 de noviembre de 2020

Heredero de los Rothschild anuncia su primera victoria en la batalla legal contra Viena

El palacio de Maria Theresien Schlössel en Viena (Austria) que forma parte de los activos disputados por los Rothschild.Wikimedia Commons / Peter Gugerell / Dominio público / CC0 1.0


La fundación familiar que busca restablecer Geoffrey Hoguet fue confiscada por los nazis y luego apropiada por la ciudad austríaca.

Un miembro de la dinastía bancaria de los Rothschild, el inversionista estadounidense Geoffrey Hoguet, ha anunciado su victoria en la primera etapa de la batalla legal contra las autoridades de Viena para reclamar sus derechos sobre lo que hace mucho tiempo era el negocio de su familia. La reclamación es una las mayores de restitución de patrimonio impugnada por descendientes de las víctimas de los nazis conocidas hasta la fecha.

Hoguet trata de restablecer una fundación familiar benéfica creada en 1907 con los fondos de su tatarabuelo Nathaniel Freiherr von Rothschield, quien dejó 20 millones de coronas austrohúngaras, equivalente a unos 130 millones de dólares hoy en día, para prestar ayuda psiquiátrica a los necesitados después de su muerte en 1905.

Ahora la corte ha apoyado el argumento del equipo legal del demandante de que la gestión del fondo familiar de los Rothschild por la administración de Viena representa un conflicto de intereses y ha dictaminado que se designe un "curador de colisiones" independiente, que represente a la organización benéfica en los procedimientos legales.

"La decisión es una importante victoria de la primera etapa en nuestra batalla legal con la ciudad de Viena para corregir el curso de las injusticias de la era nazi soportadas hasta hoy", afirmó Hoguet, entrevistado por The Guardian. "Con ello, el tribunal reconoce las irregularidades cometidas por la ciudad de Viena desde la usurpación nazi de esa fundación en 1938", agregó.


De los Rothschild a los nazis y Viena


La fundación fue establecida por el bisabuelo de Hoguet, el barón Albert von Rothschild, y fue unos de los primeros centros de tratamiento de salud mental en el mundo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las propiedades de la rama austríaca de la familia Rothschild, incluidas las de la fundación, fueron confiscadas por los nazis. En 1956, un año después del fin de la ocupación aliada de Austria, la fundación fue restablecida, aunque —alega Hoguet— se hizo sin informar a los herederos del propietario original.

Antes de la llegada de los nazis, el fondo era administrado por un comité de 12 fideicomisarios, nueve de los cuales pertenecían a la familia Rothschild, pero después de su restablecimiento, en los años 50, la dirección de la fundación pasó a los fideicomisarios nombrados por la ciudad.

Durante décadas, el estado de sus activos permaneció sin cambios, hasta que en 2002 los nuevos administradores vendieron a la ciudad de Viena —por un precio muy por debajo del mercado, según Hoguet— el pequeño palacio de Maria Theresien Schlössel, uno de los edificios pertenecientes a la fundación.

Además del palacio de barroco tardío, los activos en disputa incluyen una antigua clínica mental con un terreno de más de 120 hectáreas, alquilada por una suma simbólica a un hospital estatal. En 2017, Viena modificó los estatutos de la fundación para convertirse en la beneficiaria última de sus activos en el caso de que la organización benéfica se disuelva.

Los herederos de la prominente dinastía de origen judío alemán no sabían nada hasta el año pasado. Unos miembros de la comunidad judía de Viena vieron que estaban cortando los árboles en el territorio del hospital psiquiátrico de Rosenhügel y se pusieron en contacto con Hoguet y sus familiares.

RT

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